La Institución en su naturaleza, se propone como fin la santificación de sus miembros y el ejercicio del apostolado, con los votos públicos de castidad, pobreza y obediencia, la vida de comunidad y la observancia de las Constituciones que les trazan la especial "fisonomía" (PC 2) y les indican el camino. Su fundamento son las palabras de Jesús al joven rico. " Si quieres ser perfecto, vete, vende lo que tienes y dalo a los pobres y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven y sígueme " (Mt 19, 21)

       Abrazando el estado religioso, las Hermanas de Caridad de Santa María desean realizar el proyecto espiritual y apostólico de Madre Clarac. Escogen por lo tanto, darse a Dios, imitar el género de vida que el Hijo de Dios propuso a sus discípulos (LG 44) cuando vino a este mundo a cumplir su misión de Salvador, y contribuir ellas mismas a la construcción del Cuerpo Místico de Cristo, en conformidad con las directivas y los ejemplos de la Fundadora y siguiendo las "tradiciones" (PC 2) del Instituto.

       La vida apostólica y el deseo de santidad de las hermanas de Caridad de Santa María tienen su centro y su sostén en el misterio y en el culto eucarístico.(Const.77)

       Inspirándose en la fundadora y en las tradiciones que ella dejó, el instituto integra su vida espiritual con especiales devociones a la Cruz, a María Santísima, a San José.(Const.112).

       Durante toda la vida, pero especialmente en la fundación del Instituto de las Hermanas de Caridad de Santa María, Madre Clarac es la mujer de la cruz. Presagiando y enumerando las cruces que podía encontrar, había escrito: "Yo las acepto todas con la mayor alegría" y escogió como lema en la actividad y sucesos de la vida las palabras de San Pablo: "¿Quién nos separará del amor de Cristo?".(Const.113).

       El Instituto efectivamente ha nacido con carácter destacadamente Mariano. En el nombre que le dio la Fundadora, y las profesas conservan como sagrada herencia, está comprendida su devoción y consagración a la Virgen Santísima, de la cual exaltó la gloria y extendió el culto, nombrándola "Reina y Patrona" de su Congregación.(Const.117).

        Desde sus orígenes son tres los pilares que la sostienen: el seguimiento de Cristo, común y básico para toda forma de vida consagrada, el espíritu de Caridad multiforme propio de San Vicente de Paul, que informó toda la vida y la actividad de Madre Clarac; y un particular amor a la juventud que, en la escuela de San Juan Bosco, la ayudó a comprender las necesidades de su tiempo.

       Una religiosa de la Comunidad de Hermanas de Caridad de Santa María, hace conocer y reflexionar sobre el amor de Cristo donde quiera que ella se encuentre. Amar al Señor, estar en presencia de Dios en la tierra, ofrecer y vivir la pequeña felicidad de regalar la paz de Cristo; he aquí la misión de una Hermana de Caridad de Santa María.